Aunque muchas veces juzgo la capacidad de este medio de ser lo más claro para que las personas se puedan comunicar de forma honesta y verdadera, lo ocupare como otros lo hacen para manifestar lo más profundo de sus sentimientos. Aquello lo respeto y lo valoro, pero lamento cuando aquellos sentimientos quedan solo guardados, en un medio tan frió como este.
Al mirar el mar, vemos lo grandioso he imponente que es. La fuerza del Todopoderoso que nos dice lo grande de su creación y que no se mantiene alejado de nosotros; sino que vigilantes de lo que hacemos.
Ese mar al cual me refiero, que en algún punto de nuestra capacidad limitada, se junta con el cielo, en dos azules. Lo paradójico es que este mar, por más azul que lo podamos ver, no lo es...
Con esta característica del mar, quisiera llegar a lo siguiente... En nuestro entorno, pretendemos mostrarnos de una forma, ser capaces de decir cosas, que si logramos saber verdaderamente lo que cada uno pretende, lo que se muestra es una simple apariencia, como al mar. Si en la vida no logramos decir lo que sentimos, por más que lo mostremos a otros, o divulguemos al vació, solo la frustración y dolor tendrán cabida en nosotros, dañando lo cristalino que podemos ser, al igual que el mar.
__
No hay comentarios:
Publicar un comentario