Cuando te des cuentas de que los que daban su mano y miraban a los ojos, ofreciendo su palabra por tu persona, te ataquen en frente de ellos, es porque sus palabras de promesa hacia ti, solo sirvieron para conspirar contra ti...
¿Que hacer ante esta situación? Estas indefenso, desconcertado y confundido por lo que vez... Ante algo así, algunos actuarían golpeando la mejilla del traidor. Pues bien, respira, relájate, para poder despedirte respetando por tu parte, el compromiso de lealtad acordado. Si te preguntan el porque puedes contestar, pero siempre con serenidad, ya que puede dañarte... Ante todo no maldigas a los que te han dañado, sino que por el contrario, tenlos presentes en tus oraciones, deseándoles felicidad, abundancia y que encuentren un buen camino en sus vidas.
Es increíble, ya que es fácil encontrar traición en quienes han ofrecido lealtad hacia ti, mientras los que no comparten contigo, el mismo pan o palabra, al verte a lo lejos, pueden llegar, con bondadosas intenciones para ayudarte...
Aunque sean pocos lo que estén contigo en la adversidad, sigue adelante como el luchador que fuiste...
Miles de gracias a quienes están conmigo... poco pero buenos ;)
jueves, 5 de junio de 2008
La esperanza...
Es increíble el poder que puede tener una palabra. Logran “golpear” sobre nuestros sentimiento y generar cambios en nuestros estados de ánimos. Pero en esta ocasión, una palabra que es muy mencionada por todos se grabo en mi.
Al iniciar un nuevo proyecto, empresa, desafió, relación, etc, tenemos la esperanza de tener existo o felicidad. Dentro de nuestros deseos, sean bueno o malos, esta palabra esta constantemente presente. Tenemos la esperanza de un nuevo mañana, donde todos podamos cumplir nuestros sueños en una perfecta armonía. Decimos “La esperanza es lo ultimo que se pierde”...
Pues bien, no es mi intención juzgar los deseos, la armonía y felicidad que busca cada uno; sino que por el contrario. Me considero un constructor no tan solo de mis anheló, sino que también busco tratar de representar y trabajar por los de otros.
El tema aquí es el de la esperanza. Muchos dirían que la esperanza es lo que nos mantiene en pie con fuerza en esta constante búsqueda. Pero si la esperanza nos mantiene en pie, otorgándonos fuerza, ¿Porque debemos sufrir con ella?... Día atrás luego de conversarlo, vi que la tan querida esperanza, lo único que hace en nosotros es mantenernos con una fuerza agónica, solo en un limite. Cuando tenemos un deseo, la esperanza solo nos mantiene, sin ayudarnos a crecer, otorgándonos un “pañuelo” y un “tal vez mañana”.
Si decimos que tenemos fuerza, aquello no es tener esperanza sino que Fe. Esta Fe, ya sea un el Altísimo o en uno mismo, nos levanta por muy dañados que nos encontremos sin tener que vivir en un limite y producir una real voluntad de lograr nuestras metas. Será la Fe, que nos llenara de aquella fuerza y nos mostrara un verdadero amor a uno mismo, a los demás y a las obras.
Hablamos de tener esperanza para conseguir cambios a nivel de planeta. Si no tenemos la fuerza para cambiar la esperanza de nuestras propias vidas, el planeta no le queda más que seguir esperando en el peor de los consuelos... la esperanza...
Al iniciar un nuevo proyecto, empresa, desafió, relación, etc, tenemos la esperanza de tener existo o felicidad. Dentro de nuestros deseos, sean bueno o malos, esta palabra esta constantemente presente. Tenemos la esperanza de un nuevo mañana, donde todos podamos cumplir nuestros sueños en una perfecta armonía. Decimos “La esperanza es lo ultimo que se pierde”...
Pues bien, no es mi intención juzgar los deseos, la armonía y felicidad que busca cada uno; sino que por el contrario. Me considero un constructor no tan solo de mis anheló, sino que también busco tratar de representar y trabajar por los de otros.
El tema aquí es el de la esperanza. Muchos dirían que la esperanza es lo que nos mantiene en pie con fuerza en esta constante búsqueda. Pero si la esperanza nos mantiene en pie, otorgándonos fuerza, ¿Porque debemos sufrir con ella?... Día atrás luego de conversarlo, vi que la tan querida esperanza, lo único que hace en nosotros es mantenernos con una fuerza agónica, solo en un limite. Cuando tenemos un deseo, la esperanza solo nos mantiene, sin ayudarnos a crecer, otorgándonos un “pañuelo” y un “tal vez mañana”.
Si decimos que tenemos fuerza, aquello no es tener esperanza sino que Fe. Esta Fe, ya sea un el Altísimo o en uno mismo, nos levanta por muy dañados que nos encontremos sin tener que vivir en un limite y producir una real voluntad de lograr nuestras metas. Será la Fe, que nos llenara de aquella fuerza y nos mostrara un verdadero amor a uno mismo, a los demás y a las obras.
Hablamos de tener esperanza para conseguir cambios a nivel de planeta. Si no tenemos la fuerza para cambiar la esperanza de nuestras propias vidas, el planeta no le queda más que seguir esperando en el peor de los consuelos... la esperanza...
La verdad...
Aunque muchas veces juzgo la capacidad de este medio de ser lo más claro para que las personas se puedan comunicar de forma honesta y verdadera, lo ocupare como otros lo hacen para manifestar lo más profundo de sus sentimientos. Aquello lo respeto y lo valoro, pero lamento cuando aquellos sentimientos quedan solo guardados, en un medio tan frió como este.
Al mirar el mar, vemos lo grandioso he imponente que es. La fuerza del Todopoderoso que nos dice lo grande de su creación y que no se mantiene alejado de nosotros; sino que vigilantes de lo que hacemos.
Ese mar al cual me refiero, que en algún punto de nuestra capacidad limitada, se junta con el cielo, en dos azules. Lo paradójico es que este mar, por más azul que lo podamos ver, no lo es...
Con esta característica del mar, quisiera llegar a lo siguiente... En nuestro entorno, pretendemos mostrarnos de una forma, ser capaces de decir cosas, que si logramos saber verdaderamente lo que cada uno pretende, lo que se muestra es una simple apariencia, como al mar. Si en la vida no logramos decir lo que sentimos, por más que lo mostremos a otros, o divulguemos al vació, solo la frustración y dolor tendrán cabida en nosotros, dañando lo cristalino que podemos ser, al igual que el mar.
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Al mirar el mar, vemos lo grandioso he imponente que es. La fuerza del Todopoderoso que nos dice lo grande de su creación y que no se mantiene alejado de nosotros; sino que vigilantes de lo que hacemos.
Ese mar al cual me refiero, que en algún punto de nuestra capacidad limitada, se junta con el cielo, en dos azules. Lo paradójico es que este mar, por más azul que lo podamos ver, no lo es...
Con esta característica del mar, quisiera llegar a lo siguiente... En nuestro entorno, pretendemos mostrarnos de una forma, ser capaces de decir cosas, que si logramos saber verdaderamente lo que cada uno pretende, lo que se muestra es una simple apariencia, como al mar. Si en la vida no logramos decir lo que sentimos, por más que lo mostremos a otros, o divulguemos al vació, solo la frustración y dolor tendrán cabida en nosotros, dañando lo cristalino que podemos ser, al igual que el mar.
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