Últimamente la siguiente historia forma parte de algunas inquietudes que se han presentado o simplemente no se han resuelto
Un día un viejo maestro, al ver que su discípulo no lograba enfrentar de buena manera su andar, y pensando como remediar algunos eventos, decidió obsequiarte una bolsa de clavos. Este le dijo que cada vez que alguna acción o palabra dañara a alguna persona, debería clavar un clavo detrás de la puerta de su habitación.
El primer día, el muchacho clavo 37 clavos. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía y comprendía de otra manera ciertas situación, clavaba cada vez menos clavos detrás de su puerta. Descubrió que era más fácil controlarse y meditar que clavar clavos detrás de la puerta, llegando el día en que pudo dejar de clavar durante todo el día. Después de informar a su maestro, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra seguir mejorando como persona y recuperar lo perdido. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su maestro que no quedaban más clavos por retirar en la puerta.
El maestro lo llevo hasta la puerta y le dijo: "has trabajado duro, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú te equivocas, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves."
Tú puedes hacer lo que quieras a alguien y excusarte por lo hecho, pero del modo que hagas devastara al otro y la cicatriz perdurara para siempre.
¿Cómo se repararan los hoyos, mas cuando estos no son de clavos de mi bolsa?
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