viernes, 29 de junio de 2012

"No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa." François Mauriac

El lunes recibí el llamado. Amigo, aun cuando el juego canso, aquí estamos. Muchas gracias.-

sábado, 17 de septiembre de 2011

Algunos hoyos.-

Últimamente la siguiente historia forma parte de algunas inquietudes que se han presentado o simplemente no se han resuelto

Un día un viejo maestro, al ver que su discípulo no lograba enfrentar de buena manera su andar, y pensando como remediar algunos eventos, decidió obsequiarte una bolsa de clavos. Este le dijo que cada vez que alguna acción o palabra dañara a alguna persona, debería clavar un clavo detrás de la puerta de su habitación.
El primer día, el muchacho clavo 37 clavos. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía y comprendía de otra manera ciertas situación, clavaba cada vez menos clavos detrás de su puerta. Descubrió que era más fácil controlarse y meditar que clavar clavos detrás de la puerta, llegando el día en que pudo dejar de clavar durante todo el día. Después de informar a su maestro, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra seguir mejorando como persona y recuperar lo perdido. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su maestro que no quedaban más clavos por retirar en la puerta.
El maestro lo llevo hasta la puerta y le dijo: "has trabajado duro, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú te equivocas, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves."
Tú puedes hacer lo que quieras a alguien y excusarte por lo hecho, pero del modo que hagas devastara al otro y la cicatriz perdurara para siempre.

¿Cómo se repararan los hoyos, mas cuando estos no son de clavos de mi bolsa?
.-

sábado, 10 de septiembre de 2011

miércoles, 31 de agosto de 2011

Lección.-

"Bueno, que sean Felices entonces, ya?"

Jorge Ochoa.
Si lo dijo usted estimado profesor, solamente nos queda aplicar la lección.-

jueves, 25 de agosto de 2011

Walking around

Pablo Neruda


Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
no quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.


Y aunque cada minuto se busque espantar
los fantasmas sonrientes,
y todo lo anterior se quiera esconder,
aquellas calles encuentran sus miradas
y los pasos sus antiguos recorridos.
Ni el viento ni la prisa
hoy lo consiguen.-